lunes, 23 de marzo de 2009

Dreams to Nightmare

Gire el gatillo con desesperación. Mi pulsación había aumentado, podía escucharlo debido a ese perpetuo silencio, que me preocupo.
Sin notar, ya había abierto la puerta.
- Que he hecho…- dije a lo bajo. Me sentí como una criminal descubierta en pleno delito. Lleve mis manos cerca de mi rostro con gesto de asombro. No entendía porque ese sentimiento de desesperación me invadió. Por un momento quise correr lejos de ese lugar para nunca volver.
Pero tuve la sensación que algo me llamaba como si de un lobo hambriento se tratara a punto de cazar a su presa.
¿Asesinar?
Entre despacio y sin querer mi mano se dirigió a la parte de mi chaqueta, donde había guardado la muñeca de trapo, teniendo miedo de que esta tomara vida y escapara, dejándome sola.
Estaba sola.
Pensé que había quedado ciega. Todo estaba oscuro. Por un momento sentí un vacío cegador. Estaba apunto de articular algo –aunque no sabia que- cuando escuche un chasquido. Su eco se expandió.
Y toda señal de luz volvió.
En si, la habitación estaba casi oscura, debido a la luz de esa noche. La luna lucia allí en forma de una risa macabra descolocada en su verdadero sentido.
- ¿Cómo entraste aquí pequeña?- Una voz masculina resonó en el cuarto. Era algo grave pero al mismo tiempo la sentía como el terciopelo.
Hasta al momento no me había dado cuenta que habían muebles finos alrededor, mientras buscaba el rostro de aquella voz.
Tenía un deseo
Cuando lo vi pude sentir un nervio que pasaba por todo mi cuerpo. Mis ojos parecían la de una maquina, se movían desde los ojos negros de él hasta sus zapatos. Si, ahora si podía decir que era Él con exactitud por su parecido a ese reflejo borroso en ese charco que había dejado atrás.
Cabello negro, lacio y largo hasta unos cuantos centímetros antes de los hombros. Su sombrero de copa yacía en una mesita de noche, muy cercana a él.
Su tez era de un color casi blanco y su piel parecía delicada y fina como la de un algodón. Lo que mas me sorprendió fue su falta de ojeras. Sus labios eran de un tono casi conchevino. Todas sus facciones eran finas. Su rostro era perfecto.
Y allí estaba ese traje negro por debajo del saco largo del mismo color.
Nuestros ojos se miraban fijamente en ese momento. No supe el instante en que mis pies caminaron solos y acortaron la distancia. El –que parecía tranquilo esperando mi respuesta aún- descansaba su espalda en la pared. Notó, mi cercanía y se curvo un poco para poder verme debido a la gran diferencia de nuestras estaturas. Sus manos al parecer estaban escondidas en sus bolsillos.
Fue de un momento a otro que ambos comenzamos a acercar nuestros rostros como de un beso se tratara.
Un beso… ¿Quería besarlo?
Entonces cuando faltaba poco para que lo sucedido pasara, su dedo –al parecer aun llevaba sus guantes- recorrió sin vacilación alguna, mi expuesto cuello, y luego salto a mis labios. Lo dejo allí, mientras su rostro se acerco a mis oídos, como si fuera a susurrarme algo.
Por un momento me tensé y mis labios, mi boca, pronunciaron una respuesta que no había rodado mi mente…
- Te seguí -
Fue algo incomodo cuando el se alejo de mi. Tenia la mirada, pensativo. Yo solo miraba sus ojos cuando él se percato de aquello y me miro fijamente como si descifrara algo confuso de entender.
Miro mi ropa. Me sentí incomoda algo apenada.
¿Qué buscaba?
- ¿De donde eres? – Me tense de nuevo, parecía que otra vez iba a suceder lo mismo. Me mordí los labios tratando de reprimir esa fuerza extraña.
- Soy de Afuera – dije por fin. Señale la ventana, la calle. Vi sus ojos y supe que pregunta iba a formular. – Ellos desaparecieron- Nunca me gusto hablar de mis padres, aunque no había forma, no los había conocido.
No sabia a que venían esas preguntas y la única que se me ocurrió fue, claro después de interrumpir en su habitación, necesitaba darle una explicación.
¿Cómo entraste aquí pequeña?
Volví a pensar en su primera pregunta. Aunque de una u otra forma, yo también me preguntaba lo mismo.
¿Cómo entre allí, detrás de un desconocido, detrás del miedo que sentí pero también de una atracción, que no era ni sexual, ni física…como?
Y porque?

- Tú no eres Humana – El rompió el desapercibido silencio y termino el bullicio en mi cabeza.
Sus palabras me desconcertaron, me sentí in fraganti extrañamente, pero mi conciencia, cordura y mente me salvaron de darle la razón.
- ¿Qué dices?- estaba asustada aun. – Tú no eres humana- repitió. Yo pensé desmoronarme.
- ¡Claro que lo soy! – camine hacia atrás terminando toda cercanía que había quedado. Uní mis brazos, contra mi pecho, como si estuviera protegiéndome. – Yo soy humana, estoy muy conciente de ello – Volví a retroceder y sin darme cuenta termine sentándome en un sillón.
- Por que vivas entre ellos, no significa que eres uno de ellos – El sentencio.
Untitled: My dream becomes a Nightmare
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Valla aqui mi tan anhelada segunda parte xD Espero que les haya gustado este shot,
Algún que otro comentario harían que esta pesadilla se vuelva peor (?) quiza xD
Todos los comentarios son bien recibidos ^^
S A Y O !

martes, 3 de febrero de 2009

Untitled

Remoto era el lugar donde me encontraba. La lluvia caía intensamente, mezclándome entre su silencio. No tenia dirección, ni guía. El lugar donde quería estar no tenía lugar en la tierra.
Todo estaba lleno de sombras de gente ignorante a los sucesos. Personas llenas de amargura, odio y pecados. Un olor fétido emanaban, y empeoraban según sus maliciosos pensamientos. Yo y gente sin nombre caminando por las calles de una ciudad que recibía el resplandor de la parte oscura de la luna. Nada. La soledad reinaba entre todos, destruyéndonos.
¿Porque estaba allí?
Desconocido fue el momento en que aparte la vista del nada. Mis ojos se entornaron ante El. Su lucir es diferente a esas personas sin sueños. El es diferente. No podía ver su rostro, la lluvia lo emborronaba. Mis ojos hechizados por lo nuevo y la curiosidad, me incentivaron a seguirle.
Mi torpe paso era a espaldas de él. Yo soy muy pequeña comparada con El. Llevaba un sombrero negro, muy parecido al de un conde. Vestía un largo saco del mismo color del sombrero, sin olvidar esos guantes blancos, que me extrañaron de que no se mostraran mojados ante el incesante clima. La presencia de El me intriga y me hace respirar confusión.
¿Qué hacia el allí?
Nunca supe si noto mi presencia, cuando él cambio de rumbo.
¿Hacia donde iba?
Mis piernas se movían sin que mi cerebro se lo ordene. Solo se dirigían hacia donde apuntaban mis ojos. Desapareciendo al instante que los entrecerré.
¿Donde estaba El?
Corría y el agua negra del suelo chispeo a esa gente que no le importaba. Me detuve en el lugar donde mi vista lo perdió. Ante tanto anhelo, mis lágrimas me tomaron por sorpresa. Lloraba como si hubiera perdido algo inexistente. Me quede un buen rato observando las gotas formadas por mis ojos que caían al mojado suelo. Lo había perdido.
Me limite a mirar los charcos formados por la lluvia. Y fue cuando vi su reflejo, mirándome, agachado al igual que yo. Gire rápido donde el supuestamente se encontraba. Para mi sorpresa El se encontraba a muchos metros de distancia de mí. El iba hacia un callejón no muy lejos de los gritos de la ciudad.
Entrando por una puerta de desgastada pintura y madera podrida, lo seguí. Al entrar procure no hacer ruido, temía que huyera de mi presencia.
¿Porque me sentía tan bien al perseguir a este extraño?
El lugar era un edificio en demolición. Ventanas rotas, puertas sucias, metal oxidado, cristales dispersos en el piso, era todo lo que encontraba a mí alrededor. Pero solo el deseo de seguirlo, eclipsaron esos obstáculos. Sin perderlo de vista, trataba de acercarme, pero un pequeño miedo me invadió.
¿Qué hacia?
En mi desconcentración, me tropecé. Los cristales dispersos en el suelo, me hicieron una herida en el brazo. Esta sangraba, pero no era profunda. Arranque un trozo de mi chaleco viejo, y me envolví el brazo izquierdo. Rogaba por que el dolor se fuera, y entre eso, logre ver una muñeca de trapo. Esta lucia vieja, y...tenia manchas de sangre. Aún no se la razón pero me gusto mucho esa muñeca, que la tomé prestada, hasta el día en que encontrara a su perdida dueña.
Crush! Un sonido me devolvió a la realidad. Mi paso se volvió más acelerado, al igual que mis palpitaciones. Llegando hasta unas escaleras rotas, de color marrón. Me preguntaba como El subió por ellas, ante el lamentable estado en el que se encontraban.
Una cuerda..
La encontré amarrada hacia los extremos de la escalera.
¿Por que mis ojos no la habían tomado en cuenta antes?
Sujetándome fuertemente a ella, pise con cuidado cada escalón. Todos crujían, temiendo que en cualquier momento estas se romperían. Mi último esfuerzo al llegar al otro lado fue casi imposible, agarrarme de la cuerda, hizo que la fricción con mi mano, producirán un ardor. Me arrime a la pared sucia, para descansar. Y mire por la ventana, el crepúsculo vespertino. Faltaba poco para oscurecer, y aun así la lluvia no cesaba. Seguí caminando por lo que seria el primer piso. Todas las puertas de los cuartos estaban rotas y dejaban ver el desolado interior de cada habitación. Un escalofrío hizo que me detuviera. Mi mente comenzó a traicionarme, y a inventar miedos desconocidos.
-- Cállate -- No quería dejarme llevar por la imaginación.
En el segundo piso todo seguía igual. Mis esperanzas se estaban acabando. Me daba por loca, por una invención más de mi extraña mente. Fue en ese justo momento en que vi la única puerta cerrada. Era igual a las demás pero esta se conservaba, pareciendo nueva. Mire la manija con interés, adentro me aguardaba algo, yo lo sentía y sabia. Mis manos temblaban. Coloque la derecha en la manija. Esta se encontraba fría. Suspiré, fuera lo que fuere, yo entraré.
Untitled : Him